La realidad del cliente en WhatsApp:
La gente no llega lista para comprar. Llegan a preguntar, a «chismosear», igual que en una tienda física donde solo 1 de cada 5-10 personas compra.
La diferencia: en WhatsApp la tasa es aún más baja porque es conversación, no presencia física.
El error que te está costando ventas:
Frustrarte porque no responden, no ven el precio, o parecen bots. Pelearte con ellos en lugar de mejorar tu proceso. Necesitas enamorarlos, crear conexión con tu marca y producto a través de un sistema estructurado.
La solución:
Enfócate en perfeccionar tu proceso de atención. Deja de estresarte por los que no responden y da lo mejor en cada interacción. Un proceso bien estructurado convierte esos «bots» en clientes reales.